Las bibliotecas en territorio

A raíz de las denuncias de aislamiento y vaciamiento que expusimos en nuestra nota anterior sobre las Biblioteca Pedagógicas, compartimos a continuación un Informe Diagnóstico Situacional elaborado colectivamente por trabajadoras y trabajadores afiliados a SiTBA que sostienen a diario las bibliotecas escolares y pedagógicas en las provincias.

Publicamos este relevamiento para dar visiblidad a las condiciones reales en las que se trabaja en el territorio. Asumimos el compromiso de hacer circular su voz para que la comunidad educativa conozca de primera mano las demandas que las autoridades minimizan.

Informe diagnóstico situacional de Bibliotecas – 2026

A través del presente informe ponemos en su conocimiento algunos aspectos preocupantes que requieren ser considerados de manera urgente, dado que con el pasar del tiempo se han agudizado y representan un deterioro de los servicios y productos informacionales que se brindan desde las Bibliotecas Pedagógicas y desde las Bibliotecas Escolares.

A continuación, explicitamos [los ejes centrales]:

Legislación:

A nivel nacional, se constata la falta de reglamentación de la Ley de Sistema Nacional de Bibliotecas N° 26.917.

Es pertinente aclarar que “un sistema de bibliotecas corresponde al conjunto organizado de los servicios bibliotecarios existentes en un ámbito local determinado. Tiene una planificación y estructura organizativa común, que depende en la mayoría de los casos de una misma unidad administrativa. La gestión se realiza generalmente por medio de una coordinación y una comisión integrada por los responsables…” (Monfasani, 2026, p.68). Ahora bien, siguiendo a la autora mencionada anteriormente, “las redes de bibliotecas son sistemas que trabajan interconectados pero con autonomía administrativa. La red no depende de un tronco común, sino que su principal objetivo se centra en el trabajo cooperativo y por ende en la unión de bibliotecas o sistemas de información para alcanzar un fin común. Las redes se integran generalmente por tipo de bibliotecas o por temáticas comunes. Trabajan en forma conjunta compartiendo recursos y servicios…” (Monfasani, 2016, p.69).

Necesidad de creación de cargos y cobertura por personal con formación específica:

Los espacios de biblioteca deben estar a cargo de profesionales con formación específica. Actualmente, existen instituciones educativas de nivel primario, secundario y superior que todavía no cuentan con cargos bibliotecarios para llevar adelante bibliotecas escolares que sean verdaderos centros de recursos para el aprendizaje, y puedan:

– Propiciar y evaluar los planes de promoción de la lectura en el marco del currículo, realizar ajustes correspondientes a la zona; evaluar e informar sobre su concreción en la biblioteca escolar y pedagógica.

– Estar en contacto con la comunidad. Participar en los proyectos que de allí surjan, vinculados a las manifestaciones de la cultura regional, provincial, nacional y latinoamericana.

– Generar ámbitos de encuentro y participación, discusión e intercambio entre las bibliotecas escolares y pedagógicas.

– Evaluar el desarrollo de los planes que se establezcan. Se efectuará en las bibliotecas pedagógicas y en las escolares en coordinación con el director de la unidad educativa.

Personal especializado en Informática y TICs aplicadas a bibliotecas

Las bibliotecas utilizan un Software de gestión de procesos bibliotecarios, por lo cual es frecuente la necesidad de asistencia técnica al respecto.

También es necesario que cuenten con personal capaz de manejar herramientas tecnológicas capaces de gestionar servicios de almacenamiento en la nube, servidores, plataformas, redes sociales, etc siempre en el marco de los servicios bibliotecarios.

Personal con cambio de funciones / Tareas pasivas / Sumarios administrativos / Reubicaciones:

Es importante evitar sobrecarga de personal que no tenga la formación específica con reubicación y en Cambios de Funciones, Tareas Pasivas, Sumarios Administrativos en las Bibliotecas y se consideren, al respecto, que las bibliotecas no son lugares de depósito: ni de materiales, ni de personas. En una biblioteca se necesitan bibliotecarios/as porque la tarea técnico bibliotecológica que se realiza gira en torno a un análisis externo e interno de la obra, con técnicas específicas, para recuperar su contenido, incluso para los servicios se necesita un profesional que maneje el software de gestión y pueda localizar una obra según el ordenamiento de la CDU (Clasificación Decimal Universal). La optimización de los servicios depende, en gran medida, del recurso humano con formación profesional específica. Para ser bibliotecario/a se cursa una carrera de, como mínimo, tres años, por consiguiente, es imposible “formar” a quienes tienen paso fugaz por las bibliotecas porque se requiere estudio, formación y preparación específica en tareas técnico- bibliotecológicas (catalogación, clasificación, indización); dominio de las Reglas de Catalogación, Tesauros y otros lenguajes documentales a efectos de describir unívocamente los recursos y poder recuperar la información. El escaso personal con formación específica que forma parte de la POF institucional, en muchas oportunidades debe abocarse a formar a las personas que son reubicadas transitoriamente, descuidando las tareas /acciones a su cargo y los servicios institucionales que deben garantizar desde su función.

Respeto por el rol y la función del bibliotecario en el ámbito institucional.

Es cada vez más frecuente el desdibujamiento del rol, ya que cubren todo el tiempo ausencias docentes. En lugar de poder llevar adelante su proyecto específico de biblioteca son enviados a dar clases en reemplazo de Maestros de grado.

Falta de edificios/espacios propios:

Las bibliotecas requieren un espacio adecuado para su funcionamiento. Tanto aquellas que existen dentro de las instituciones educativas como las bibliotecas especializadas que dependen de las jurisdicciones provinciales.

Si bien, siempre existe la buena voluntad del personal para aprovechar los espacios designados, no es razonable esperar un servicio de calidad de una institución que funciona en un local comercial alquilado o, como suele suceder en algunas escuelas, en un pasillo o un pequeño espacio perdido.

Partidas para Funcionamiento:

Las bibliotecas requieren de un presupuesto para el funcionamiento que abarque las tareas bibliotecarias: desarrollo de colecciones, conservación, producción de material, impresión, desarrollo del archivo/museo, y demás actividades propias.

Estamos transitando un momento en que no hay entrega de libros de literatura de calidad a las escuelas y tampoco se asignan partidas para que cada institución desarrolle su fondo bibliográfico de acuerdo a las necesidades de información y lectura de su comunidad. Se deja librado a las posibilidades de cada uno el poder tramitar donaciones (cada vez más escasas y de peor calidad), realizar alguna actividad con la cooperadora para comprar algún libro o que las familias de los estudiantes y comunidad en general, se vean obligados a imprimir, fotocopiar y/o descargar archivos bibliográficos vulnerando los derechos de autor

El equipamiento técnico–informático

Es insuficiente y en su mayoría obsoleto (computadoras, impresoras, proyector, etc.) para dar un servicio adecuado a los usuarios en la era de la información digital. Los que hay, necesitan renovarse y que reciban un mantenimiento acorde, y, como ya expresamos anteriormente no se cuenta con personal para la asistencia y el mantenimiento vinculado a lo informático.

Es, por decir lo mínimo, incongruente que en un momento en que se está poniendo el acento desde el discurso público y político nacional de la importancia de la alfabetización informacional y digital en la educación y simultáneamente no destinar ningún recurso a la contratación de personal especializado y de inversión en recursos informáticos.

También es necesario mejorar mobiliario esencial como estanterías, mesas, sillas, para almacenar y exhibir la colección en condiciones adecuadas y para brindar a los usuarios un espacio de estudio y trabajo acorde a una biblioteca especializada.

Servicios Virtuales:

Es esencial para las unidades de información tener visibilidad en páginas web y redes sociales y de contar con medios y recursos para brindar algún servicio virtual eficiente y de calidad.

No se cuenta con medios: partida, plataforma, libros electrónicos, software para biblioteca digital/virtual; software de gestión bibliotecaria que permita contar con un catálogo on line; ni personal con formación específica para gestionar un sitio web. Ante esta situación sólo podemos aspirar a la gestión autónoma de alguna red social institucional (Facebook, Instagram, Twitter); pero que de ninguna manera reemplaza o es eficaz como servicio que satisface necesidades de información de nuestros/as usuarios/as.

El programa BERA está prácticamente desaparecido. Aguapey no tiene actualizaciones ni mantenimiento, constituyéndose en un programa obsoleto y que presenta grandes dificultades para la implementación sin tener ninguna asistencia técnica. No permite gestionar un catálogo en línea por lo que, actualmente, se constituye en una herramienta que no se encuadra en los paradigmas bibliotecológicos actuales de circulación de la información.

En este momento socio histórico se requiere de un programa que le permita a las bibliotecas escolares y especializadas tener sus catálogos con acceso en línea, que permita a usuarios y bibliotecarios conocer los fondos disponibles, planificar las adquisiciones con base a esa información (para evitar duplicaciones en instituciones que se encuentran cercanas geográficamente y pueden realizar préstamos interbibliotecarios) y trabajar en red.

Servicio de Internet:

Hay bibliotecas que no cuentan con servicio de internet, a pesar de las múltiples solicitudes y reclamos, algo prácticamente impensable en estos tiempos en que el acceso a la información, la educación virtual o bimodal, los procedimientos administrativos, etc se gestionan a través de la web o virtualmente.

Las instituciones deben acudir al pago de internet privado con aportes personales.

Lineamientos y Programas:

Desde hace años no hay lineamientos ni políticas bibliotecológicas por parte de la BNM a través del programa BERA que permita trabajar con criterios unificados, enmarcando el rol, orientando en la tarea y fortaleciendo o potenciando la importancia de las bibliotecas y su personal en el ámbito educativo.

Se percibe un gran debilitamiento de la Red Federal de Bibliotecas, así como de las redes al interior de las jurisdicciones, cuando históricamente los pilares del trabajo de los bibliotecarios ha sido en base al encuentro, la retroalimentación, la colaboración y la cooperación.

Carrera y Capacitación:

Es importante que al interior de cada jurisdicción, y considerando la enorme extensión de algunas, en diferentes regiones, se creen propuestas de formación para bibliotecarios o personal que se desempeñan en bibliotecas.

Se observa la falta de oferta de la carrera de Técnico Superior en Bibliotecología o similar. Prácticamente la única posibilidad que existe al momento es cursar de forma virtual o a distancia/semipresencial lo que afecta profundamente el desarrollo de contenidos y debates que son propios de la disciplina. Por otro lado, la formación en territorio permite contextualizar la tarea y responder a las necesidades de la comunidad.

Devoluciones / aval de documentos colaborativos presentados:

Se destaca que, en numerosas oportunidades, los bibliotecarios realizamos proyectos, documentos y aportes en relación a la tarea específica, a la contribución de la biblioteca a la implementación de los diseños o a los planes de alfabetización que son desoídos o directamente ignorados por los estamentos jerárquicos. Esto desmoviliza y desmotiva al personal que busca aportar al sistema educativo desde su rol y no encuentra valoración a su tarea. Muchas veces, por el contrario, recibe reclamos sobre qué hace con su tiempo. Creemos que si se observa poca participación del personal bibliotecario en las tareas áulicas la respuesta debe ser generar políticas informacionales, capacitaciones y propuestas para el sector que se adecúen a los contextos. No entregar recursos, ni proveer espacios adecuados, ni formación y luego mostrarse insatisfechos con las propuestas es, de alguna manera, bastante perverso.

Para finalizar, deseamos resaltar la necesidad de contar con convocatorias por parte de las autoridades correspondientes con el objeto de trabajar conjuntamente en la elaboración de políticas informacionales bibliotecológicas que incluyan la alfabetización informacional y el desarrollo institucional del espacio de la biblioteca.

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