Entre el 11 y el 13 de septiembre, la agenda educativa de nuestro país suele llenarse de saludos protocolares y discursos de agradecimientos para trabajadorxs docentes y bibliotecarixs. Sin embargo, en el corazón exacto de esta coincidencia temporal se encuentra un espacio público fundamental donde ambas profesiones se funden en una sola misión: las Bibliotecas Pedagógicas.
La Red Nacional de Bibliotecas Pedagógicas se constituyó originalmente en el marco de la Ley Federal de Educación (art.53 inc. i), como una política de cooperación conjunta entre la Biblioteca Nacional de Maestros (BNM), la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y los Ministerios de Educación de cada provincia. Su propósito fundamental ha sido democratizar el saber: ofrecer servicios especializados de consulta a docentes, investigadores y estudiantes de formación docente de todo el país, acercándoles material bibliográfico y multimedial actualizado.
Los tres pilares bajo la sombra del ajuste
El funcionamiento de una biblioteca pedagógica se sostiene sobre tres funciones principales que hoy se encuentran gravemente amenazadas:
- Apoyo docente directo: Brindar espacios de consulta de recursos bibliográficos y materiales didácticos impresos y digitales para enriquecer la enseñanza diaria en las aulas.
- Articulación institucional: Trabajar de manera conjunta con institutos de formación docente, los Centros de Capacitación, Información e Investigación Educativa (CIIE) y las redes comunitarias. El debilitamiento de estos vínculos también afecta a las bibliotecas de los Institutos de Formación Docente, una situación que SiTBA ya señaló como una alerta para la formación docente.
- Cultura digital: Incorporar repositorios en línea y herramientas tecnológicas para la alfabetización académica.
Aunque las provincias asumen el esfuerzo diario para la gestión de sus bibliotecas pedagógicas, las decisiones tomadas desde la administración central de la Biblioteca Nacional de Maestros (BNM) –su institución rectora– han impactado de lleno en su infraestructura y recursos. El ajuste fiscal y el desfinanciamiento de los programas nacionales de lectura han asfixiado la operatividad de estos espacios federales. Es la BNM la cabecera de las Redes Federales de Información que, a su vez, coordinan a las bibliotecas pedagógicas y centros de documentación de todo el territorio nacional.
Crónica de un vaciamiento sistemático
Los trabajadores y trabajadoras junto a referentes de las bibliotecas denuncian que en los últimos tres años se ha consolidado un retroceso inédito que se evidencia en hechos concretos:
- Corte absoluto de recursos: Las bibliotecas pedagógicas dejaron de recibir materiales bibliográficos de todo tipo, lo que limita gravemente la actualización de sus fondos y condena a las colecciones a la obsolescencia.
- Desconexión federal: Los espacios de encuentro, actualización e intercambio presenciales e institucionales quedaron congelados. De hecho, los referentes provinciales llevan tres años sin ser convocados, ni siquiera de manera virtual. Estos espacios generaban un importante sentido de pertenencia.
- Silencio sobre programas clave: Se desconoce por completo el rumbo o la vigencia de programas emblemáticos como BERA y MEDIAR, sobre los cuales no se registra ninguna acción reciente.
Este retroceso no es una situación aislada. En 2025, desde SiTBA ya advertíamos sobre el deterioro de la red de bibliotecas pedagógicas a partir de la situación de Chubut.
El “apagón” del sistema Aguapey
Uno de los puntos más críticos de esta parálisis es el abandono tecnológico de Aguapey, el software gratuito desarrollado por la BNM que permitía a las bibliotecas de todo el país automatizar sus catálogos, procesar técnicamente sus materiales y realizar préstamos de forma unificada.
Mientras las capacitaciones para el uso de Aguapey fueron suspendidas, la BNM migró de forma unilateral sus bases de datos hacia otra plataforma, dejando de lado al resto de las bibliotecas que utilizan esta herramienta cooperativa. No se ha informado la existencia de proyectos o propuestas para reemplazarla, aislando tecnológicamente a las unidades de información locales.
Romper el aislamiento: el reclamo de SiTBA
Con la sección de “Redes Federales” desactivada en la web de la BNM y la entrega de libros suspendida desde el año 2021, la política actual parece orientada a aislar a las bibliotecas. No comunicar ni explicar este rumbo solo profundiza la incertidumbre en las comunidades educativas.
Desde SiTBA creemos que esta situación es coherente con las políticas de este gobierno, que promueven el aislamiento y el desmantelamiento de espacios de encuentro y formación. Ni siquiera se promueven reuniones o capacitaciones virtuales, del mismo modo que se restringe el envío de material, ahogando progresivamente a las bibliotecas y limitando sus posibilidades de actualizar sus fondos bibliográficos.
Pero nada de esto impide, ni debería impedir, informar al colectivo, especialmente cuando es la BNM la institución rectora en este ámbito. No explicar, no informar y no dar respuestas sólo contribuye a profundizar la incertidumbre en la que ya se encuentran las bibliotecas pedagógicas y quienes trabajan en ellas. Para SiTBA, esta discusión también forma parte de una cuestión más amplia: las políticas que afectan a las bibliotecas y a quienes trabajan en ellas no pueden definirse sin la participación del colectivo bibliotecario.
Por eso, en esta semana de conmemoraciones, desde SiTBA decidimos transformar la celebración en exigencia activa. Hemos presentado un pedido de acceso a la información pública para que, finalmente, podamos contar con respuestas oficiales y con el acceso a información que no es ni más ni menos que un derecho.


