por Norma V. Cancino, Secretaria General y Miriam Franco, Secretaria de Organización y Estadísticas (SiTBA)
Durante décadas, la academia formó profesionales bibliotecarios en la convicción de que la Bibliotecología era un campo angelado sin tinte político. Un territorio aparentemente neutral, donde la técnica debía ocupar el centro y las cuestiones sociales podían quedar en un segundo plano.
Durante mucho tiempo, la técnica primó por sobre lo social. Y cuando las transformaciones tecnológicas, la falta de presupuesto y los cambios en las comunidades hicieron imposible seguir ignorando esa dimensión, lo social apareció como “algo novedoso”. Así se empezó a hablar de la Bibliotecología Social y comenzaron a ofrecerse cursos para abordar una dimensión que, en realidad, siempre había estado en el centro de nuestra profesión..
La raíz social de la Bibliotecología no es novedad, se remonta a las primeras bibliotecas que resguardaban la memoria del pueblo en diversidad de formas. Cada civilización hizo del registro de sus historias un tesoro, y fueron las bibliotecas las encargadas de preservarlo para la transmisión a las generaciones futuras. Hubo tiempos oscuros, de privilegios y censuras. Pero incluso entonces existía la idea fundamental de preservar, duplicar, y evitar perder aquello que el pueblo producía. Gracias a ello, hoy podemos conocer y reconstruir buena parte de la historia de la humanidad y sus devenires.
La biblioteca es una institución social y política. Trabaja con la memoria, el conocimiento, el acceso a la información y los bienes culturales, y con el derecho de las comunidades a construir y preservar su propia historia.
Sin embargo, en el marco del sistema capitalista, la formación profesional muchas veces eligió construir una imagen elitista del bibliotecario y alejarlo de lo que somos: trabajadores y trabajadoras.
Trabajadorxs que nos formamos para serlo, sí. Pero también vivimos de nuestro salario. Trabajamos, nos actualizamos, padecemos y celebramos. Tenemos problemas laborales, familiares y sociales. Formamos parte de comunidades concretas y estamos atravesadxs por las mismas decisiones políticas y económicas que afectan al resto de la sociedad. Eso no puede sino. hacernos parte de lo que socialmente nos atraviesa. No podemos ser indiferentes.
O quizá sí podemos serlo, pero esa indiferencia suele durar hasta que aquello que parecía lejano termina afectando nuestros bolsillos, nuestro trabajo, nuestra formación, nuestras instituciones o nuestra propia vida en carne propia.
Esta reflexión pretende recordarnos algo sencillo: cuando nos unimos podemos hacer catarsis, pero también buscar soluciones juntxs. Y eso nos fortalece como colectivo.
Involucrarnos en lo político no es ajeno a la Bibliotecología. Tampoco lo es a nuestra condición de trabajadorxs y ciudadanxs.
Participar de la vida pública, defender derechos, organizarnos y tomar posición frente a las decisiones que afectan a nuestras comunidades forma parte de esa dimensión social de nuestra profesión que nunca debería haberse presentado como una novedad.



Cuando el colectivo bibliotecario se organiza
Las acciones que SiTBA viene desarrollando en los últimos meses son parte de esta concepción.
Lo vimos en la lucha de los alumnos del ISFT N.°13 que se organizan para defender su derecho a estudiar, formarse y sostener una institución pública de educación superior.
Lo vimos también en las voces que se organizaron en defensa de la Ley del Libro, frente al proyecto que pretendía derogarla. La participación de distintos sectores de la cadena del libro y de la cultura contribuyó a que el Gobierno finalmente desistiera de avanzar con esa iniciativa. Y allí estuvo también SiTBA, llevando la mirada y la preocupación de las y los trabajadores bibliotecarios.
Lo vimos en la defensa de las bibliotecas populares que continúan reclamando los recursos que les corresponden por ley. Una lucha que también llegó al Congreso, aunque la voz que había viajado desde Luján no pudiera ser escuchada en aquella sesión. La voz de Maku que, aún sin micrófono, representó a tantas bibliotecas que siguen reclamando por sus derechos.
Y lo vemos cuando una profesional bibliotecaria decide participar directamente en la construcción sindical y asumir una responsabilidad en una central de trabajadores. La participación de Norma Wionczak, integrante de la Comisión Directiva de SiTBA, y nuestra afiliada María Alicia Báez en la nueva conducción de la CTA Autónoma de Misiones es también una expresión de esa decisión: involucrarse, participar y construir una alternativa desde nuestro propio lugar como trabajadoras y trabajadores. Con dudas, sí. Pero también con la convicción de que podemos hacer algo mejor ¡Felicitaciones, Normita y Alicia!
Son acciones diferentes, en espacios diferentes y frente a problemas diferentes. Pero todas tienen algo en común: no quedarnos mirando desde afuera cuando están en juego nuestros derechos, nuestras instituciones o el acceso de nuestro pueblo a la educación, la cultura y la información.



La política también es esto
Hablar de participación política no significa necesariamente hablar de partidos políticos. La política está también en la decisión de participar de una organización, acompañar un reclamo, defender una institución pública, exigir que se cumpla una ley, ocupar un espacio de representación o simplemente no aceptar como inevitable aquello que puede y debe ser discutido colectivamente. Es participar de la polis: de la vida común, de aquello que nos afecta como sociedad.
No todas las luchas pueden interpelarnos de la misma manera. No todas pueden ser nuestras prioridades al mismo tiempo. Pero si una situación despierta nuestro compromiso como colectivo, por necesidad o por solidaridad, bienvenida sea esa participación. Eso nos fortalece.
Cada reclamo aislado puede parecer pequeño. Una firma, una nota, una movilización, una intervención en una comisión, una elección, una asamblea, una marcha. Pero cuando esas acciones se multiplican y se encuentran, adquieren otra fuerza.
Porque entenderemos que la fuerza está en nosotrxs. Cuantos más seamos defendiendo una biblioteca, acompañando a estudiantes, reclamando el cumplimiento de una ley, participando de una organización sindical o levantando la voz frente a una política que consideramos injusta, mayores serán las posibilidades de que nuestras demandas sean escuchadas. Por eso, desde SiTBA creemos que la participación política es una consecuencia de entenderla en toda su dimensión social y de reconocernos como trabajadores y trabajadoras.
La Bibliotecología no puede ser neutral
Cuando están en juego el derecho a la educación, la cultural, la información, el conocimiento y el trabajo, tomar posición también es parte de nuestra profesión.
La organización también es una decisión política. Y si creemos que nuestros derechos, nuestras bibliotecas y nuestra profesión se defienden colectivamente, necesitamos ser cada vez más. Sumate a SiTBA, y hagamos de nuestra fuerza colectiva una herramienta para transformar la realidad.

