#3J: ¡JUSTICIA POR AGOSTINA, DULCE y TODAS LAS QUE FALTAN!
¡NI UNA MENOS!
EL ESTADO ES RESPONSABLE.
A once años del primer Ni una menos, desde SiTBA alzamos la voz contra las violencias hacia las mujeres de ayer y de hoy.
Aquel 3 de junio de 2015, un millón de personas, la mayoría mujeres, desbordamos las plazas de todo el país impulsadas por un dolor que se transformó en furia colectiva: el femicidio de Chiara Páez en Rufino, Santa Fe. Chiara tenía apenas 14 años y estaba embarazada cuando fue asesinada y enterrada en el patio de la casa de su novio.
El crimen de Chiara desnudó la brutalidad más descarnada de la violencia machista, pero también la desidia de un sistema judicial y estatal que miraba para otro lado frente a las desapariciones y denuncias cotidianas. Ese femicidio fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de las mujeres. El grito de ¡Ni Una Menos! nació de esa herida.
Once años después, la barbarie se repite con la misma crueldad sistemática, exponiendo un entramado político y policial. La violencia patriarcal continúa cobrándose vidas mientras persisten la impunidad, la indiferencia institucional y las profundas desigualdades que la sostienen.
Por eso este 3 de junio volvemos a las calles. Porque las que faltan siguen presentes en nuestra memoria y porque la organización colectiva sigue siendo nuestra principal herramienta de lucha.
Justicia por Agostina Vega y Dulce María Candia
La realidad vuelve a convocarnos de manera urgente.
El reciente hallazgo sin vida de Agostina Vega, de 14 años, en la ciudad de Córdoba, dejó al descubierto una cadena de encubrimiento e inacción institucional. Desde el primer momento en que la familia intentó radicar la denuncia por su desaparición, la policía local minimizó los hechos, criminalizó su entorno y dilató los tiempos de investigación con los típicos juicios de “ya va a volver, se fue con un amiguito”.
El único detenido, Claudio Barrelier, puntero del PJ cordobés, con antecedentes penales y barrabrava de Instituto, contó con el apoyo del gobierno.
El ministro de Seguridad Quinteros, esperó seis días para intervenir personalmente en la búsqueda.
Además, el abogado defensor de Barrelier es el yerno del concejal Ricardo Moreno, dirigente de la agrupación «62 Organizaciones Peronistas», de la que forma parte el propio Barrelier.
Está claro el encubrimiento y la impunidad en Córdoba.
Mientras desviaban la atención cuestionando la relación de la madre con el sospechoso, ocultaban su propia complicidad con las redes criminales que operan al amparo del poder político.
En el caso de Dulce María Candia, de 17 años y oriunda de Misiones, llevaba 12 días desaparecida. Aún no hay detenidos y existe un fuerte hermetismo en el tratamiento del caso.
Los nombres de Agostina y Dulce se suman a una lista dolorosa que continúa creciendo. Son vidas arrebatadas por una violencia que no es un hecho aislado, sino un problema social y político que exige respuestas urgentes.
La ofensiva contra la ESI y los derechos de mujeres y diversidades
El escenario actual está marcado por una ofensiva sin precedentes contra las políticas de prevención y protección construidas a partir de décadas de lucha.
El gobierno nacional ha decidido tomar como enemigo público los derechos de las mujeres y diversidades, promoviendo discursos que niegan abiertamente la violencia de género y califica los femicidios como simples “delitos comunes”.
El vaciamiento de programas, las capacitaciones docentes y el cuestionamiento sistemático de las políticas públicas profundizan un escenario de vulnerabilidad para quienes ya enfrentan condiciones desiguales.
Particularmente grave es la ofensiva contra la Educación Sexual Integral (ESI).
La ESI no es una consigna partidaria ni un privilegio sectorial. Es una herramienta pedagógica y de prevención que permite identificar abusos, reconocer violencias y construir vínculos más igualitarios.
Vaciarla de contenidos, presupuesto o alcance significa privar a niñas, niños y adolescentes de una herramienta fundamental para el ejercicio de sus derechos.
Los discursos negacionistas que bajan desde el poder político habilitan y legitiman la reproducción de estas violencias a gran escala.
La ESI y la organización como herramienta de lucha. Volvamos a ser la marea verde
Bibliotecas y pensamiento crítico
Frente a la barbarie y el desguace cultural, las bibliotecas y sus trabajadorxs tenemos un papel fundamental.
Desde el Sindicato de Trabajadorxs Bibliotecarixs de Argentina sostenemos que la cultura, la lectura y el acceso democrático a la información son herramientas fundamentales para deconstruir los discursos que violentan y excluyen, porque una sociedad que lee y se organiza es una sociedad que no se calla.
Promovemos catálogos diversos, infancias libres y la deconstrucción de los estereotipos que sostienen las desigualdades cotidianas.
Nuestras bibliotecas populares, escolares, universitarias, nacionales y provinciales no son depósitos de libros. Son territorios de resistencia y comunidad que no guardan silencio ante la realidad.
Ratificamos que la aplicación efectiva de la ESI en las aulas y las bibliotecas es una trinchera innegociable. No es solo un derecho educativo; es una herramienta científica y laica que tenemos para que niñxs y trabajadorxs reconozcan las violencias, puedan empoderarse y cuestionen las bases materiales de su opresión.
El acceso a la lectura y a la información con perspectiva de género es una herramienta fundamental para desafiar lo instituido. Revisar los catálogos, garantizar la ESI y poner a disposición recursos de acompañamiento y contención forman parte de nuestra militancia cotidiana.
Contra las violencias, la organización colectiva
Nuestra identidad como gremio nació de la necesidad de visibilizar las problemáticas, combatir la precarización que afecta mayoritariamente a compañeras y disidencias de nuestro colectivo, y terminar con el olvido de nuestras funciones.
La violencia económica y el desfinanciamiento de los espacios culturales también son violencia patriarcal. Sin presupuestos dignos para las bibliotecas y sin salarios justos para quienes la sostienen, no es posible construir una sociedad más justa, libre y soberana frente a toda forma de opresión. Nos reconocemos con orgullo como esas “ovejas negras» que no se quedan calladas frente al atropello, el vaciamiento o el olvido.
Los observatorios de violencia de género nos recuerdan la crudeza con la que el machismo nos arrebata compañeras y los peligros cotidianos que muchas enfrentan para sostener el acceso a la cultura, especialmente en las zonas rurales donde faltan condiciones de conectividad y transporte.
Estas violencias adquieren rostros y nombres. Se inscriben con dolor en nuestro colectivo.
Los femicidios de nuestras compañeras bibliotecarias Érica y María de los Ángeles son, para nuestro gremio, la prueba irrefutable de que el Estado y los distintos gobiernos son responsables.
Érica Beatriz Torres (Chaco)
Bibliotecaria rural de la escuela N.° 266. Fue víctima de femicidio el 24 de mayo de 2024. Su asesinato es una radiografía de la precarización laboral a la que nos someten los distintos gobiernos a lo largo y ancho del país.
Los sueldos de pobreza obligan a muchxs trabajadorxs a recorrer largas distancias en condiciones inseguras para llegar a sus lugares de trabajo. En el caso de Érica, como en el de tantas otras personas, las dificultades para afrontar los costos de transporte la empujaban a depender de medios de traslado precarios para cumplir con sus tareas laborales.
Su historia expone de manera brutal las consecuencias de un sistema que no garantiza condiciones laborales dignas.
María de los Ángeles Paris (Rosario)
Bibliotecaria escolar de la Escuela Técnica N.° 464 y de la escuela primaria del Complejo Gurruchaga.
El 3 de mayo de 2017 fue asesinada en la Comisaría 10° de Rosario (Santa Fe) tras sufrir violencia institucional, luego de acudir a radicar una denuncia. Es un caso plagado de impunidad donde la policía, que debía protegerla, terminó siendo su verdugo.
Ocho años más tarde el Poder Judicial dictó la impunidad y absolvió a los policías acusados, en una decisión que continúa generando un profundo rechazo y cuestionamiento sobre el sistema judicial. Los tribunales actúan como garantes de la impunidad del uniforme.
Tomar en serio la lucha contra la impunidad nos lleva a preguntarnos qué han hecho los distintos poderes del Estado para aplicar efectivamente la ESI, asistir a las mujeres víctimas de violencia, intervenir a tiempo frente a las señales de riesgo y enfrentar las desigualdades estructurales sobre las que se asienta la opresión de género.
Sin trabajo, con ingresos insuficientes y sin acceso a una vivienda digna, muchas mujeres quedan atrapadas en contextos donde la violencia se reproduce cotidianamente.
Este 3J volvamos a ser la marea verde
El grito de ¡Ni una menos! nació en las calles, como expresión de la bronca acumulada frente a la complicidad, la indiferencia y la inacción estatal.
Este 3 de junio marchamos y habitamos las salas de lectura al grito de ¡NI UNA MENOS! Con la memoria como bandera y la organización como método de lucha.
Exigimos:
¡Ni una menos! Vivas nos queremos. El estado y los gobiernos son responsables.
¡Justicia por Agostina, Dulce, Érica, María de los Ángeles y todas las que nos faltan!
Cárcel a los responsables materiales, políticos y a los encubridores institucionales.
Condiciones laborales y salarios dignos.
Basta de ajuste y motosierra contra la cultura y la educación.
Presupuesto real para las bibliotecas
Defensa de la ESI, el pensamiento crítico con perspectiva de género y las políticas de género.
Desde el Sindicato de Trabajadorxs Bibliotecarixs de Argentina (SiTBA), este 3 de junio volvemos a las calles con el grito de Ni Una Menos.
Invitamos a sumarse a las marchas y acciones del 3J en cada localidad del país.


