por Paz Cozzi y Miriam Franco afiliadas de Río Negro
Reclamamos políticas públicas que reconozcan la formación bibliotecaria, garanticen condiciones laborales dignas y fortalezcan las bibliotecas populares de Río Negro.
El 30 de septiembre, la Secretaría de Cultura de la Provincia de Río Negro difundió en sus canales oficiales una convocatoria bajo la consigna ¿Te gustaría trabajar en una biblioteca popular?. La propuesta estaba dirigida a personas que ya trabajan en el Poder Ejecutivo Provincial y ofrecía la posibilidad de pasar a desempeñarse en bibliotecas populares de distintas localidades.
La convocatoria generó numerosos comentarios y cuestionamientos en las publicaciones realizadas en redes sociales, entre ellos los vinculados con la ausencia de la formación específica en Bibliotecología como requisito o aspecto central para desempeñarse en una biblioteca.
El 3 de octubre, tanto las publicaciones en redes sociales como la página web donde se difundía la convocatoria dejaron de estar disponibles.
Consideramos necesario señalar que el retiro de una publicación no resuelve los cuestionamientos que generó. Frente a las dudas y críticas de quienes trabajan y se forman en el colectivo bibliotecario, lo que corresponde es explicar, fundamentar y transparentar las políticas que se proponen para las bibliotecas populares de la provincia.
Esta situación vuelve a poner sobre la mesa una problemática que las y los bibliotecarios venimos señalando desde hace tiempo: la falta de reconocimiento de quienes nos formamos profesionalmente en Bibliotecología.
Trabajar en una biblioteca no es solamente ordenar libros, realizar tareas administrativas o atender un mostrador. Nuestra profesión requiere formación específica para organizar y garantizar el acceso a la información, acompañar a las y los usuarios, desarrollar colecciones, promover la lectura y generar talleres, clubes de lectura, proyectos culturales, educativos y comunitarios.
Las bibliotecas populares necesitan políticas que contemplen esa especificidad y que reconozcan que quienes trabajan en ellas realizan una tarea profesional. La posibilidad de ocupar un puesto en una biblioteca no debería desvincularse de la formación necesaria para desarrollar servicios bibliotecarios de calidad.
A esto se suma la discontinuidad de la carrera de Bibliotecología en Luis Beltrán, las dificultades salariales que atraviesan quienes trabajan en bibliotecas populares y la falta de renovación de sus colecciones. Desde hace aproximadamente dos años dejaron de llegar materiales provenientes de programas nacionales y tampoco vemos una inversión provincial suficiente que permita compensar esa ausencia.
Las bibliotecas no son depósitos de libros. Son espacios de acceso democrático a la información, la lectura y la cultura; lugares que acompañan a las personas desde las primeras infancias hasta la adultez mayor y que cumplen una función social, cultural y educativa fundamental en cada comunidad.
Por eso reclamamos políticas públicas que fortalezcan las bibliotecas populares y reconozcan la formación, el trabajo y los derechos laborales de quienes las sostienen. Esto implica valorar la formación específica en Bibliotecología, generar oportunidades profesionales y garantizar condiciones de trabajo acordes con las responsabilidades que asumimos.
También reclamamos explicaciones claras y públicas sobre las políticas que se diseñan para las bibliotecas populares de Río Negro. Si una propuesta oficial genera cuestionamientos, la respuesta no puede ser simplemente hacer desaparecer la publicación: es necesario explicar cuáles son sus fundamentos, qué objetivos persigue y qué lugar ocupa la profesionalización bibliotecaria dentro de esa política.
Nuestros títulos tienen valor.
Nuestra formación tiene valor.
Nuestro trabajo tiene valor.
Defender las bibliotecas también es defender nuestra profesión.
BIBLIOTECAS POPULARES CON PROFESIONALES
Porque una biblioteca de calidad, que garantice el derecho a la información, también se construye con trabajadoras y trabajadores formados, reconocidos y valorados.


