Situación nacional de las bibliotecas populares

En el marco de un gobierno que ataca a la cultura y a la educación en general, desde diferentes flancos, las bibliotecas populares son una más de sus víctimas en el entramado injustificado de desfinanciamiento continuo que sufren las áreas de cultura en general.

Desde SiTBA venimos denunciando esta situación desde el inicio del proceso de desfinanciamiento de las bibliotecas populares y de la CONABIP, advirtiendo sobre sus consecuencias para el acceso a la cultura y la educación. También analizamos esta problemática en la entrevista realizada a nuestra Secretaria General, Norma Cancino en el programa Punto para la unidad de la CTA Autónoma.

Subsidios paralizados

A pesar de la caída del Decreto 345, la situación material de las bibliotecas populares no ha mejorado. Al finalizar el mes de julio de 2026, las bibliotecas populares de todo el país continúan sin recibir los subsidios destinados a gastos corrientes. 

Hasta el momento, ninguna biblioteca popular ha percibido estos fondos, situación que pone en serio riesgo su sostenimiento, su continuidad y los servicios que brindan diariamente a sus comunidades.

Las bibliotecas populares están presentes a lo largo y ancho de la Argentina y, en muchos casos, constituyen el único espacio de acceso gratuito a la lectura, el estudio, la cultura y el encuentro comunitario. Son instituciones esenciales para niños, niñas, adolescentes, estudiantes, personas mayores y miles de vecinos y vecinas que encuentran en ellas un lugar de formación, participación e inclusión.

La falta de pago de los subsidios —o, en el mejor de los casos, las demoras injustificadas en su tramitación/acreditación— obliga a numerosas bibliotecas a reducir servicios, postergar actividades, limitar la compra de libros y materiales, afrontar dificultades para cubrir gastos básicos e incluso evaluar el cierre de sus puertas. Esta situación impacta directamente sobre el derecho de las comunidades a acceder a la cultura, la educación y la información.

Los subsidios de gastos corrientes, denominados Línea de Financiamiento de Recursos para la Gestión, constituyen una herramienta indispensable para el funcionamiento cotidiano de las bibliotecas populares. Con esos recursos se afrontan gastos esenciales como alquileres, servicios públicos (electricidad, gas, agua), telefonía, internet, seguros, mantenimiento, salarios y demás costos operativos. 

Sin embargo, al concluir julio de 2026, ninguna biblioteca popular del país había recibido estos fondos.

Falta de información y transparencia

A esta situación se suma una profunda falta de información y previsibilidad. A diferencia de años anteriores, durante 2026 la CONABIP no ha informado ni publicado oficialmente, a través de su portal, los criterios, requisitos, condiciones y procedimientos para acceder a los subsidios y demás líneas de financiamiento. 

Las bibliotecas desconocen cuáles son los requisitos vigentes y no cuentan con información oficial que les permita planificar su funcionamiento.

Asimismo, hasta la fecha no se ha abierto ninguna convocatoria correspondiente a 2026 —con excepción del programa Libro%— para las distintas líneas de financiamiento destinadas a las bibliotecas populares. Permanecen sin convocatoria programas históricos como Promoción de la Lectura, Información Ciudadana, Programa Tesoro, Infraestructura y otras líneas orientadas al fortalecimiento institucional.

La paralización de estas convocatorias impide planificar proyectos culturales, educativos y comunitarios y agrava el deterioro económico de instituciones que cumplen un rol esencial en todo el país.

La falta de reglas claras, de convocatorias públicas y de la transferencia oportuna de los recursos vulnera los principios de transparencia, igualdad de oportunidades, previsibilidad y acceso equitativo que deben regir la administración de los fondos públicos. Mientras tanto, miles de bibliotecas populares continúan sosteniendo sus puertas abiertas con el esfuerzo de sus socios, voluntarios y comunidades.

Feria del Libro – Programa Libro%

Al finalizar julio de 2026, el programa Libro% ha sido la única línea de financiamiento implementada por la CONABIP durante el año.

Este programa permite a las bibliotecas populares acceder a un subsidio destinado a cubrir gastos de alojamiento, viáticos y adquisición de material bibliográfico durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, además de posibilitar la compra de libros con un 50 % de descuento sobre el precio de venta al público. 

El proceso de inscripción estuvo marcado por la incertidumbre. A raíz de los reclamos de las propias bibliotecas, la CONABIP reabrió el formulario de inscripción en tres oportunidades, con plazos extremadamente breves –en algunos casos de apenas 2 días–.

Pese a ello, numerosas bibliotecas no lograron acceder al programa debido a la incorporación de nuevos requisitos y exigencias que dificultaron el otorgamiento del beneficio, sin que existieran explicaciones oficiales claras sobre los criterios aplicados. 

Que el Programa Libro% haya sido la única política de financiamiento implementada durante todo 2026 resulta profundamente preocupante. Mientras permanecen paralizadas las líneas de apoyo destinadas al funcionamiento cotidiano, la promoción de la lectura, la infraestructura y el fortalecimiento institucional, la única respuesta que reciben las bibliotecas frente a sus reclamos es: «no hay plata»

¿Qué sucede con el Fondo Especial?

Frente a esta realidad, surgen preguntas ineludibles: 

  • ¿Por qué no se está cumpliendo la Ley N.º 23.351? 
  • ¿Qué destino se le está dando al Fondo Especial para Bibliotecas Populares previsto por esta ley? 

Si las exigencias impuestas a las bibliotecas populares aumentan año tras año, la transparencia obliga a informar cuál es el sustento legal de esas nuevas obligaciones. 

¿En qué resolución, disposición, reglamento o acto administrativo fueron establecidas? ¿Fueron aprobadas por la autoridad competente y publicadas conforme el procedimiento administrativo correspondiente?

O, por el contrario, ¿se trata de criterios internos, sin respaldo normativo expreso, que se modifican según la disponibilidad presupuestaria o el monto que la gestión decide destinar a las bibliotecas populares?

Las bibliotecas populares tienen derecho a conocer cómo se administran esos recursos, cuáles son los criterios para su distribución y por qué los fondos que la ley destina a fortalecerlas no están llegando a quienes deben sostener diariamente el acceso a la lectura, la cultura y la educación en todo el país.

La transparencia en la administración del Fondo Especial y el cumplimiento efectivo de la Ley de Bibliotecas Populares no son una opción: son una obligación del Estado.

Las bibliotecas populares no pueden sostenerse únicamente con el esfuerzo de sus comunidades. Sin financiamiento, sin reglas claras y sin políticas públicas activas, se debilita una de las redes culturales, educativas y comunitarias más importantes y federales de la Argentina.

La situación laboral de quienes trabajan en bibliotecas populares en las provincias

La situación laboral de quienes trabajan en bibliotecas populares varía significativamente según la provincia y las fuentes de financiamiento de cada institución.

En Misiones, por ejemplo, existen bibliotecas cuyos trabajadores son contratados por la Municipalidad de su localidad, como la Biblioteca Popular Sarmiento de Santa Ana o la Biblioteca Popular de Eldorado. En otros casos, como la Biblioteca Popular Posadas, los salarios son afrontados por la propia asociación civil con recursos propios. 

Cuando no existen fondos suficientes, proliferan modalidades de contratación precarias: empleo no registrado, monotributo o contrataciones eventuales para tareas específicas.

En la provincia de Buenos Aires la realidad también es muy desigual. Existen bibliotecas que mantienen a sus empleadxs registrados y otras muchas que, debido a la insuficiencia de recursos, recurren a formas precarias de contratación. Las instituciones que reciben aportes municipales, provinciales y nacionales suelen encontrarse en mejores condiciones. El resto hace lo que puede para sostener sus equipos de trabajo.

Incluso dentro del conurbano bonaerense existe una enorme desigualdad entre municipios vecinos. Mientras San Martín otorga un subsidio mensual a todas las bibliotecas de su distrito, Tres de Febrero no brinda ningún aporte municipal. Situaciones similares pueden encontrarse en otros municipios como el de La Costa y aledaños.

Futuro incierto

Si nos remontamos a la historia de las bibliotecas populares, el esfuerzo, la creatividad y la capacidad de sobreponerse a las dificultades han sido una constante. Sin embargo, este momento actual es aún peor: se percibe una idea desde altas esferas, de que lo popular es mala palabra y hay que cortarlo de raíz. Entonces, a la crisis económica que atraviesan estas instituciones se suman amenazas como el posible cambio en la Ley de Zona Fría (N° 27.637) que podría incrementar aún más sus costos de funcionamiento.. 

Las cuotas sociales, los aportes de talleres, las actividades culturales y las donaciones  voluntarias ya no alcanzan para sostener los gastos cotidianos. Las ideas se agotan, las fuerzas flaquean y las Comisiones Directivas -integradas por personas que dedican voluntariamente su tiempo- se van erosionando.

Si en tu barrio hay una biblioteca popular, acercate, conocé su situación y acompañala como puedas. Las bibliotecas populares han sido históricamente un sostén para sus comunidades. Hoy nos necesitan.

Frente a este escenario, desde SiTBA presentamos un pedido de acceso a la información pública para conocer el destino de los fondos correspondientes a las bibliotecas populares y exigir precisiones sobre la ejecución de los programas de financiamiento. La iniciativa surge de la situación descripta en este informe y busca obtener respuestas oficiales sobre la administración de los recursos destinados a las bibliotecas populares. En nuestra próxima publicación compartiremos el contenido del pedido y las principales preguntas que el Estado deberá responder.

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