Marzo de lucha y memoria

Trabajadoras somos todas, ayer y hoy

Para quienes trabajamos en bibliotecas, marzo no es un mes de fechas aisladas. Es un hilo conductor que une nuestra identidad como trabajadoras con nuestro compromiso inquebrantable con la Memoria, la Verdad y la Justicia. A 50 años del golpe genocida, entendemos que defender el acceso a la información y sostener las bibliotecas es, hoy más que nunca, un acto de resistencia frente a un modelo que busca desaparecer derechos,

Trabajadoras en un contexto de desigualdad

Cuando decimos que “Trabajadoras somos todas”, lo hacemos con la certeza de que nuestro trabajo sostiene la cultura y la educación, pero también reconociendo las brechas estructurales que nos atraviesan. Según los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la tasa de actividad femenina (52.6%) sigue siendo significativamente menor a la de los varones (70.1%), y nuestra desocupación es mayor (7,4% frente al 5.9%).

En sectores como la educación, donde la feminización alcanza el 73.1% sufrimos el impacto directo de políticas como la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), que representaba cerca del 12% del salario. Además, la brecha de ingresos persiste: los varones perciben entre un 27.3% y un 29% más que las mujeres, una disparidad que se profundiza en la informalidad.

La Memoria como proyecto colectivo

Esta política económica es una continuidad con la instaurada en 1976. La dictadura no solo desapareció personas, también intentó desaparecer ideas. En las bibliotecas, somos defensoras de esos proyectos colectivos que el genocidio quiso silenciar. Esa persecución que sufrieron nuestras compañeras hace 50 años tiene hoy un correlato en el desmantelamiento de las políticas públicas que buscan reducir las desigualdades de género, el acceso a la cultura, la persecución a quienes, como SiTBA, defienden derechos y buscan organizarse.

El informe de CEPA revela que 7.5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas de género han sufrido ajustes o fueron eliminados. Esto incluye desde programas de salud sexual hasta la infraestructura de cuidados. Defender la memoria es también denunciar este vaciamiento: el ajuste global en programas para proteger a víctimas de violencia de género alcanzó un 86.5% respecto de 2023.

El derecho al futuro: jubilaciones y reformas laboral

Sostener las bibliotecas es defender derechos, y uno de los más atacados hoy es el derecho a una vejez digna. El veto a la extensión de la moratoria previsional es un golpe directo a nuestra autonomía: 9 de cada 10 mujeres no podrán acceder a una jubilación, quedando relegadas a una prestación menor que exige más años de edad.

A esto se suma una reforma laboral que avanzó sobre conquistas históricas. La implementación del “banco de horas” y la eliminación de la nulidad de despidos por embarazo ignoran que las mujeres destinamos, en promedio, 3 horas más por día que los varones al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.Sin previsibilidad horario y con convenios colectivos debilitados, la organización de la vida y el cuidado se vuelven una carga casi insoportable.

Si prohibieron libros, respondemos multiplicando bibliotecas

Frente al intento de silenciar luchas, nuestra respuesta es la organización. Desde SiTBA, seguimos haciendo memoria en cada estante y en cada pañuelo.

Este mes de marzo nos encuentra movilizadas:

  • Porque somos quienes garantizamos el acceso a la información
  • Porque somos quienes defendemos los derechos que hoy pretenden licuar
  • Porque a 50 años del golpe, las trabajadoras bibliotecarias seguimos diciendo: ¡Ni un paso atrás!”

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